11 de agosto de 2008

Del Auto-Odio al Auto-Engaño: Jornada de una Jutía Cubana.


De comportamientos y conductas homofóbicas: algunas iluminaciones oscurecedoras de Carlos Antonio Amador Rodríguez.




Desde hace varias semanas había notado que alguien del Camagüey Legendario estaba visitando mi bitácora. – ¿Quién podría ser? – me pregunté intrigado. No creo que muchos allí podrán tener la oportunidad de hacerlo. No solo por las dificultades de acceso típicos en la Isla, sobre todo en las provincias, sino también porque mi espacio está un poco cargado de elementos gráficos que lo enriquecen, pero que también implican más recursos de memoria en el procesador del visitante. Debía ser alguien importante, o con acceso a medios no al alcance del ciudadano común. Pero ahí estaba marcado repetidamente el mismo visitante; al final, a la izquierda de la página principal, en el registrador de mis exploradores cibernéticos. Lo que no podía sospechar era que fuese alguien de autoridad espiritual, uno de esos que se autoproclaman representantes de la Verdad. – ¿Era un Arcángel protector, un santo enviado con un mensaje de Amor, de Aceptación, como le es debido a cada oveja del rebaño del Señor? Porque, en definitiva, en última instancia, ¿no hemos sido Todos creados a Su imagen y semejanza para merecer Su reconocimiento incondicional? Pero no, el visitante era un santo varón que estaba espiando mis escritos, interpretando mis intenciones pecaminosas y “militantes” de reclutador seudo pornográfico. Ayer por la tarde, con recursos tecnológicos que me permiten detectar escritos con temas de mi interés, casi inmediatamente encontré el artículo De comportamientos y conductas homosexuales: algunas aclaraciones de Carlos Antonio Amador Rodriguez, publicado en el Boletín Diocesano de la Arquidiócesis de Camagüey, y que cuelgo a continuación con ánimo de transparencia, y de ayudar a difundir la sabiduría milenariamente enquilosada que anima al articulista.
Aunque su trabajo habla por sí solo, voy a tomarme la libertad de hacer un comentario al respecto posteriormente. No me considero un cristiano militante ni mucho menos, como el señor Carlos Antonio. Pero el concepto de dar la otra mejilla, para recibir una segunda cachetada, tiene algo erótico que me estimula. Y como el señor Amador Rodríguez ES homosexual a pesar de su auto-odio y auto-engaño, y por tanto un igual como reconoce casi al final de su trabajo, darle una bofetada de vuelta la disfruto como dármela a mi mismo.
A continuación su trabajo:


Sábado, 09 de agosto de 2008
De comportamientos y conductas homosexuales: algunas aclaraciones
Por Carlos Antonio Amador Rodríguez,
Bayamo MN,
carlos@obibayamo.co.cu
Este artículo fue publicado en el Boletín Diocesano de la Arquidiócesis de Camagüey, CUBA.

Les confieso que al acercarme a este tema lo hago con el más profundo respeto y con la máxima delicadeza. Ruego desde el inicio que nadie se sienta ofendido o perjudicado por lo que en estas sencillas líneas trataré de expresar. Sólo me anima la fidelidad a la verdad y una profunda estima por las personas que sufren a causa de estos comportamientos.
Lo primero que debemos dejar bien claro es que en el tema de los comportamientos homosexuales es más lo que se ignora por parte de la ciencia médica que lo que se sabe con toda certeza. Así que nadie tiene la verdad sobre estas cuestiones y nadie se puede erigir en dictador de principios supuestamente científicos al acercarse a esta realidad.
Soy de los que se resiste a pensar que existan “personas homosexuales” pues creo que no es correcto definir a una persona, su identidad entera, por un rasgo concreto como su orientación o actividad sexual. Por eso en este escrito hablaré de personas “con comportamientos homosexuales”.
Acerca de las personas con comportamientos homosexuales se han propagado una serie de ideas que todos hemos escuchado alguna vez: nació así, es genético, no tiene arreglo, es la opción de cada cual, son personas alegres, simpáticas, desinhibidas, y de que hay que respetar la diversidad.A lo largo del siglo XX surgieron teorías para explicar estos comportamientos como fueron: diferencias de tamaño en el sistema nervioso central, sobre la explicación con estudios en gemelos sobre los condicionantes genéticos e incluso se habló del “gen gay”. Otros han expresado que existe relación entre los niveles de hormonas masculinas o femeninas en los individuos. Todas estas teorías han sido descartadas y refutadas categóricamente.
Actualmente los científicos que se dedican a ayudar a las personas con estos comportamientos afirman que pueden ser muchas las causas que influyen, sin ser determinantes, en estos comportamientos.
Estas causas son: rasgos innatos, como puede ser la timidez extrema, casi siempre condicionada por un mal desarrollo físico, como niños muy delgados o muy obesos; influencias familiares; como pueden ser padre violento, alcohólico, hostil o distante, madre sobreprotectora o que no transmite cariño adecuadamente, ausencia de figura paterna sobre todo en etapas críticas del desarrollo; influencias del entorno social, como puede ser el abuso sexual o violación, ausencia de juegos de participación, rechazo por sus iguales, burlas o juegos; y por último estilos de vida escogidos.
Como podemos ver tiene un papel muy importante la familia y lo que en ella se enseña y se vive por parte de los padres y otros familiares, así con el apoyo de la escuela y de las comunidades cristianas en detectar, apoyar y corregir acciones y comportamientos que pudieran llevar a estos comportamientos.
Es claro que se trata de comportamientos aprendidos que por lo tanto pueden “desaprenderse” con ayuda especializada decidida a hacer este difícil camino. Ejemplos existen muchos aunque en nuestro medio son casi desconocidos. Especialistas como Joseph Nicolosi, Gerard Van den Aardweg o Richard Cohen, entre otros, han dedicado su práctica profesional al tratamiento de personas con comportamientos homosexuales y dan fe de que se puede cambiar o al menos mejorar significativamente la calidad de vida de estas personas cuando deciden buscar ayuda para recuperar el adecuado comportamiento heterosexual. Existen asociaciones que se dedican al tratamiento y apoyo de personas con actividad homosexual, como son Homosexuales anónimos, Exodus, Courage y grupos profesionales como la NARTH, siglas de una asociación nacional estadounidense para la investigación y terapia de la homosexualidad, que agrupa a terapeutas del mundo entero especializados en el tema. Son cientos las personas que han podido encontrar una nueva vida gracias al apoyo y ayuda de estas y otras asociaciones similares.Intentaré ahora muy sintéticamente responder a esas ideas que enuncié al principio:

  • Nació así, es genético: esto es totalmente falso pues si se debiera a la constitución genética los gemelos debían tener siempre la misma orientación sexual y existen numerosos casos de gemelos que no muestran la misma orientación sexual, especialmente los que han crecido separados y por tanto recibieron distinta educación.

  • No tiene arreglo: también es falso. Sí se pueden modificar y con buenas posibilidades de éxito, las conductas homosexuales. Es un tratamiento laborioso y que precisa de profesionales capaces y deseosos de ayudar a estas personas y que no se conformen con decirles, ya eres así, no tienes remedio, acéptate y sal del armario.

  • Es la opción de cada cuál: la primera condición para hacer una opción es la libertad de elegir y muchas, muchas veces estas personas han llegado a esos comportamientos condicionados por factores externos sobre los cuales en la mayoría de los casos no tienen conciencia que los han llevado a ello.

  • Son personas alegres, simpáticas, desinhibidas: todo el que se haya relacionado profundamente con una persona adicta a estos comportamientos sabe de la profunda tristeza que llevan dentro, de sus profundas depresiones, de sus comportamientos compulsivos, de sus obsesiones.

  • Hay que respetar la diversidad: muchas veces hemos oído y en fechas recientes más todavía, enarbolar esta consigna pretendiendo que se acepte como diversidad comportamientos que se apartan de lo que el orden natural y racional y la propia supervivencia de la especie dictan: el género humano se expresa en dos sexos perfectamente diferenciados con determinantes físicos, sicológicos, emotivos y afectivos bien determinados.
Ayuda mucho al acercarnos a esta realidad distinguir muy bien entre comportamientos homosexuales y militancia “gay”, es muy importante diferenciar entre estos dos términos. No es lo mismo una persona que manifiesta en su vida comportamientos homosexuales que un militante “gay”. Este último es una persona que se manifiesta orgullosa de sus comportamientos homosexuales, hace pública ostentación de ellos, desarrolla una intensa actividad propagandística basada justamente en la difusión de muchos de los mitos desmontados anteriormente y reivindica una serie de supuestos derechos para estas personas. Son los abanderados de un supuesto respeto a la diversidad que se dedican sistemáticamente a una intensa labor de descalificación de los que no piensan como ellos, etiquetándolos de “homófobos”, “reaccionarios” y “retrógrados”. Pienso, con todo respeto, que se respeta lo “éticamente respetable”, no lo que pretende imponerse por la fuerza de la persuasión científicamente estudiada para influir en las grandes masas e imponer una agenda ideológicamente condicionada. Este tema es muy amplio y podría ser objeto de otro artículo.
La enseñanza de la Iglesia Católica siempre ha sido clara cuando se ha referido a esta situación al defender la dignidad de la persona humana, única, irrepetible e imagen de Dios, pero también mirando por la felicidad de la persona denuncia, rechaza y condena la esclavitud de la adicción al sexo y de las relaciones sexuales fuera del matrimonio, sean heterosexuales u homosexuales.
A estas alturas querido lector seguro le asaltará la pregunta que yo mismo me hice hace ya casi 8 años: ¿se puede hacer algo? Y no le demoro la respuesta, desde mi propia experiencia. Sí se puede hacer. No se conforme con tragar en seco y callarse. Pregunte, lea, infórmese, pregunte de nuevo, pídale al sacerdote o a la religiosa que le aclare, escriba a las revistas católicas pidiéndole que traten estos temas, pregunte sus dudas. Busque libros y escritos que traten seriamente el tema y no la seudopornografía con aires de científica con que a veces se abordan estos temas. En el ámbito familiar lo invito a dejar atrás las bromas y chistes relacionados con las personas que tienen estos comportamientos, vigile que películas, telenovelas y videos musicales ven sus hijos, que leen y que música escuchan. Sea claro y amoroso ¿Qué padre daría una víbora a sus hijos? Dedique a sus hijos e hijas tiempo, afecto y contacto físico y que sean testigos de una relación feliz, equilibrada y madura entre los dos mejores modelos masculino y femenino que deben ser siempre sus padres.
Si estas modestas líneas han sembrado el deseo de mirar de forma nueva esta realidad entonces ya seremos dos. Anímese y coménteselo a otros así experimentará la reconfortante sensación de descubrir que éramos muchos los que pensábamos igual lo que pasaba era que nunca habíamos compartido nuestros pensamientos sobre el tema.

Carlos Antonio Amador Rodríguez.

Lo primero que deseo aclarar, señor Amador Rodríguez, es que mi comentario a su comentario va a estar exento del respeto y la delicadeza santurrona e hipócrita que permea el suyo. Eso sí, que quede claro que mi intención no es ofenderlo ni pejudicarlo personalmente. Mi intención es, primordialmente, denunciar el oscurantismo social e ideológico típico de la Iglesia Católica. El cual - a través de los siglos - a encontrado, en voceros como usted, un vehículo para confundir, asustar, y mantener bajo su manto “protector” (léase, controlador) al ignorante y vulnerable.
Gracias a Dios, por supuesto no al suyo que discrimina y condena, su Iglesia ha ido perdiendo terreno a través de las diferentes etapas de desarrollo de la sociedad humana. De regentes y manipuladores de los Grandes y Pequeños Reinos de nuestra era, la Iglesia Católica ha quedado relegada a los predios de lo que constituye el Vaticano actual. La Italia de mediados hasta fines del siglo XIX, después de siglos de interferencias vergonzosas, la despojó de los últimos instrumentos de influencia política directa que poseía.
Un incidente terrible, y muy sonado, que contribuyó entre otros muchos, a la pérdida de poder por parte de esa institución religiosa en la península itálica, y en el mundo, fue el famoso escándalo que protagonizó al secuestrar en 1858 a Edgardo Mortara, un niño de familia judía, basándose en un cruel y arbitrario dictamen inquisicional (¡si, todavía a mediados del siglo XIX, la Inquisición formaba parte de la metodología ecleciástica católica).
¡Vaya con una ejemplificante preocupación por la integridad familiar! Puede leer el siguiente libro para más información: El secuestro de Edgardo Mortara, por David Ketzer, publicado por la editorial Plaza Janés, 2000. También siga este vínculo para más información al respecto.
Aunque indirectamente relacionado a estos hechos, y muchísimos otros atropellos cometidos por la Iglesia Católica a través de los siglos (la lista sería interminable), no debe olvidarse cómo vino a hacerse realidad lo que hoy conocemos como la Santa Sede. Un gobierno, con todas las características propias de ese tipo de institución, facilitado por el lider fascista italiano Benito Mussolini en 1929. Para más información referente a la creación del Estado de la Ciudad del Vaticano, siga este vínculo, y lea acerca de los Pactos de Letrán. Allí encontrará otros vínculos, relacionados a ese acontecimiento histórico, y que son de gran interés. Pero bueno, dejemos esos trapos sucios del pasado de la Iglesia que ilustran sus abusos, y su ética adaptable de camaleón; y que no van muy bien con las estampitas edulcoradas conque evaden, y pretenden que otros evadan, la realidad.
Su retórica, Carlos Antonio, descarta de un plumazo, sin explicaciones que expliquen de donde saca esas conclusiones (me imagino que es una cuestión de Fe el aceptar sus afirmaciones), los argumentos científicos modernos sobre la homosexualidad. A su vez, habla entónces de científicos sin citar nombres ni explicar tampoco las fuentes de información, que si ofrecen respuestas buenas (por supuesto, adecuadas a sus objetivos). Claro, y esto es muy importante, no debe escapar al lector que para sus científicos, esos factores no son determinantes en última instancia en cuanto a la existencia de la homosexualidad. Con lo que implica que si yo, o usted, somos maricones es porque hemos hecho uso de nuestro libre albedrío para caer en ese pecado. Si los elementos que usted ennumera como motivos causantes de “desviación sexual” fuesen ciertos, entónces los homosexuales no tendríamos ningún problema: poseríamos el control de la sociedad en todas partes, porque la mayoría de los humanos están afectados por ellos, y de ese modo casi todos seríamos homosexuales. ¡Quién no ha sufrido, o experimentado, una o varias de esas experiencias, que usted ennumera, en la niñez!
Las respuestas, que da a sus enunciados, carecen también de sustancia para ser tomadas en serio. Veamos brevemente:

  • No hay fundamentos para creer que exista un vínculo entre la genética y el homosexualismo. Un acto de Fe encomiable de su parte, pero no prueba nada con esa aislada y oscura explicación sobre los gemelos. Muy esclarecedor para los místicos, pero no puede convencer a nadie con ese simplismo.

  • Es falso que no tiene arreglo (suponiendo que pensemos que estamos rotos). La “rotura” homosexual solo existe cuando los individuos, como usted, se ven como algo descompuesto. En ese caso, entónces, les sucede como a los borrachos que participan en Alchólicos Anónimos, tienen que estar constantemente supervisados. ¿O acaso se cree que no he notado que ha estado visitando, repetidamente, la página donde tengo fotos de hombres bien lindolos?

  • No es una opción ser homosexual, sino un acto insconsciente del afectado. Lo cual contradice notoriamente a otro criterio anti-homosexual que dice que es un estilo de vida escogido. ¡Acabe de poner el huevo al respecto, por favor!

  • Ser homosexual significa ser infeliz. Aquí si no voy a poder contenerme de darle una patada simbólica en el trasero, señor Amador Gutiérrez. En primer lugar, usted a tomado el significado original de la palabra gay, de origen anglo-franco-alemán del siglo XIV, que significa exhuberante, alegre, brillante y más por ese estilo, para definir en ESPAÑOL el carácter del homosexual. Segundo, es cierto que hay depresión y tristeza en muchos homosexuales. Pero no es porque seamos homosexuales, ni porque tengamos obsesiones compulsivas de fornicar con los miembros de nuestro mismo sexo. Mas bien es debido al rechazo social (familia y “amigos”), la discriminación (escuelas, trabajos y organizaciones sociales de todo tipo). Y sobre todo tener que escuchar, incesantemente, a través de lo largo de nuestras vidas, que nos mantengamos ocultos y en silencio por boca de milenarios hipócritas de gran poder y recursos, que usan a “personajes de vitrina” como usted para ello. De modo similar que usan huesos, o pedazos de tela con imágenes santas impresas, colocadas en urnas y vitrinas de sus santuarios para dar testimonio de la veracidad de sus doctrinas a los fieles.

  • En cuanto a su negación de la diversidad sexual, tan evidente en el orden natural, ya sea humano o animal; como también en el orden social, cultural, económico, etc, ni que argumentar. ¿Se ha percatado usted cuan diversificado está el cristianismo? ¡Qué va, usted solo necesita y ve la enseñanza de su Iglesia!
Retomando la última idea de querer que personas como yo nos callemos la boca, le aseguro que no. No me voy a callar, a pesar de que me acuse de algo terrible para usted: ser un "militante homosexual". Casi suena como si yo fuera un terrorista. Por el énfasis que le dió, asumo una connotación satánica con la cual trata de advertir, al desprevenido, de la atmósfera sulfurosa de mi sitio. Y en ese sentido, su Iglesia ha sido la terrorista, metiéndo miedo con un Infierno que, en muchas ocasiones, ella misma ha provocado, por ignorancia o deliberadamente, en la vida de muchos inocentes.
Sí, he llegado a un nivel de madurez mental y emocional que me permite reclamar con orgullo mi dignidad, y mi espacio personal, sin pedirle permiso a nadie. Y por esa razón, me siento obligado a compartir con otros en situaciones similares a la mía, mis experiencias, mis fracasos, mis éxitos; y de ese modo contribuir de alguna forma con los cambios necesarios. Y para aquellos que me oigan sepan que lo que importa NO ES EL TRIUNFO, SINO LA BATALLA.
Si usted se siente confortable en los armarios de la sacritía, junto con los ornamentos y las vestiduras travesti de las misas en las que oficia como acólito, eso está bien conmigo. Es su selección y su destino, y no me meto en ello. Pero no espere que usted me agreda, y yo me cruce de manos porque afirme que si lo contraataco estoy tratanto de descalificarlo, y de acusarlo de homofóbico y retrógrado. No, no, no se me ponga la venda antes de que le salga el chichón. ¡Lo único que va a lograr, con ello, es que vea mejor el punto donde le voy a dar el macanazo!
Asume que por ser “militante homosexual”, mejor dicho: por aceptarme tal y como soy, y expresarlo abiertamente, yo no tengo ética; y que quiero imponerle mi “agenda”. ¡Fué usted quien vino a mí, como cristiano militante con una agenda, a cuestionarme en mi espacio! ¡Ahora, aténgase a las consecuencias de la ira del Señor de este lugar, y no me predescalifique por hacerlo!
Dice usted que algo puede hacerse para arreglar a la homosexualidad, como si ésta fuese un mecanismo roto. Y se ofrece como ejemplo de ello, de como pudo y se mantiene compuesto desde hace ocho años. Mis felicitaciones por la calidad de su actuación. ¿Acudió, como sugiere, a sacerdotes y religiosas para rehabilitarse? ¡Debió haber sido como uno de esos milagros de que tanto se habla en la televisión! Si, uno de esos donde la imagen de la Virgen X aparece en tortillas de harina; o en el dibujo formado con agua de fregar lanzada al piso de tierra de una vivienda humilde. ¿Cómo es posible que un sacerdote, que reprime sus erecciones; o una religiosa, que nunca ha humedecido una pantaleta con una fantasía erótica, puedan aconsejar algo sobre las complejidades de la sexualidad?
¿Sabe cuál es su problema? Que usted, como muchos otros, asocian al homosexual con el sexo única y exclusivamente. Un homosexual, sea hombre o mujer, es un ser como otro cualquiera, con los mismos anhelos, problemas, fortalezas y debilidades de cualquier otro miembro del género humano. Es verdad, el sexo es un aspecto muy importante en nuestras vidas, pero solo porque hay quienes tratan de hacérnoslo imposible, de reprimírnoslo, y convertirlo en algo demoníaco. Y no hay cosa peor que la fruta prohibida. Bueno, usted sabe sobre eso, al menos teóricamente. La historia de Adán, Eva, la manzana y la serpiente. Sólo que en este caso se trata de Eva y Evo, o Adán y Adana. ¡Quiten la prohibición, el miedo, la escandalización, como estamos tratando de hacer “nosotros los militantes”, y ¿qué queda?: ¡Amor!
La solución del "problema homosexual" no está en buscar el por qué, ni en encontrar las respuestas, ni el modo de repararlo. No hay nada malo, ni descompuesto intrínsicamente en ello. Es solamente una cuestión de aceptarlo tal y como es. Punto.

APROVECHO LA OCASIÓN PARA HACER UN LLAMADO DE ALERTA A LA COMUNIDAD LESBIANA, GAY, BISEXUAL Y TRANSEXUAL CUBANA PARA QUE ESTÉ AL TANTO DE LA LABOR DE SAPA, ABIERTA O ENCUBIERTA, QUE HACE, O PUEDE HACER, LA IGLESIA CATÓLICA CUBANA, O CUALQUIER OTRA INSTITUCIÓN RELIGIOSA, EN CONTRA DE LA OBTENCIÓN DE LOS DERECHOS SOCIALES BUSCADOS POR MIEMBROS INDIVIDUALES DE ESTA COMUNIDAD, O POR LA GESTIÓN DE INSTITUCIONES OFICALES AMISTOSAS A ELLA, COMO EL CENESEX. ESTAS INSTITUCIONES RELIGIOSAS, SOBRE TODO LA IGLESIA CATÓLICA, TIENEN GRAN INFLUENCIA DEBIDO A LA AMPLIA LABOR DIPLÓMATICA QUE LLEVAN A CABO, Y A LAS FUERTES CONECCIONES INTERNAS Y EXTERNAS QUE POSEEN ALREDEDOR DEL MUNDO. CUBA NO ES UNA EXCEPCIÓN Y DEBEMOS ESTAR VIGILANTES.


2 comentarios:

Adrián Quintero Marrero dijo...

Pablo:
Me oarece exclente tu réplica. Realmente está por encima de lo que merece ese comentario que parece haber sido escritor al menos en los años cincuenta. Curiosamente la Iglesia Católica, o por lo menos algunos de sus representantes, se han mostrado tolerantes con los homosexuales sin decir tantas tonterías. ¿Por qué se empeña este señor? Y algo más, un sarcasmo: Me resultaría muy divertido pertenecer a esa "asociación" de Homosexuales anónimos...

Pablo Palma Leal dijo...

Adrián: no se si ya leíste la referencia breve conque cerré este "capítulo" contestatario a ese personaje de los años cincuenta, como tú lo llamas. Él, en definitiva, no es lo que me preocupó cuando leí su comentario, sino la ideología conque justifica su posición. Noté las muchas veces que visitó Rincón de Neón, estoy seguro que para ver las fotos de hombres allí. ¡Cuanta hipocresía! De ahí me vino la idea de algo así como Homosexuales Anónimos, como un grupo de acción para exorcisar el "pecado" cada vez que éste los acechace. No vayas a pensar que la en la Iglesia tenemos simpatizantes. En lo absoluto, aunque en realidad ella está llena de gente como nosotros (y los escándalos al respecto se repiten periódicamente), nuestra causa es motivo de rechazo por considerarnos perjudiciales para el desarrollo de la familia y la supervivencia del género humano. Somos para ella, aunque se disfrazen de piedad y tolerancia, como una plaga de langostas listas a destruir los fundamentos de la sociedad, por lo cual hay que mantenernos a raya. Gracias por visitarme y comentar. Saludos
Pablo