EXORDIO


A MODO DE INTRODUCCIÓN

El intolerante considera la argumentación cívica – el compromiso y la flexibilidad interpersonal e intergrupal, la compasión hacia el vulnerable, el respeto a la opinión, el modo de ser y vivir ajenos – algo peligroso, y difícil o imposible de aceptar. Los miembros de la diversidad sexual se ven afectados especialmente por esta visión estrecha, así como también por el modus operandi abusivo que ésta conlleva.
El intolerante sustenta esta actitud porque la pluralidad – que no excluye realmente a la unidad – amenaza directamente a su objetivo por homogenizar la realidad con el fin de manipularla sin cuestionamientos ni obstáculos serios.

El desdén y el control del intolerante son similares a los del estado totalitario. Este último basa también su modo de gobierno en actitudes patriarcales hacia la sociedad. Marginadas del marco político de unificación forzada que impone cualquier régimen totalitario, las minorías de la diversidad sexual – al igual que los miembros de otros grupos cívicos mayoritarios luchando por sus derechos – amenazan la idea del individuo genérico como mero diente en el engranaje de la maquinaria estatal. Debido a su desconfianza hacia las agrupaciones de la sociedad civil, unido a su escasa capacidad para gobernar con efectividad – de lo cual se deriva una gran incertidumbre – esta maquinaria es incapaz de dar cabal reconocimiento a las expresiones personales o de grupos independientes. Para proteger su legitimidad endeble, necesita esconderse detrás de una estabilidad falsa y una unificación férrea basada en la represión.
La situación es peor aún para los integrantes de la diversidad sexual. Sus vulnerabilidades facilitan que sean presas fáciles de manipuladores astutos. Existe la difundida percepción – además – de que ellos constituyen una amenaza para la supervivencia biológica, así como para la integridad moral del género humano. Un criterio avalado – abierta o solapadamente – por algunas instituciones importantes, cuyas influencias sociales y gubernamentales son vastas y profundamente reconocidas. Entre éstas se encuentran las religiosas, con la iglesia católica al frente de ellas.

Fundado en Blogger el 16 de Marzo 2007, GLADIOLO SOY: JORNADA DE UNA GAVIOTA CUBANA es el blog cubano que - por primera vez - utilizó la estocada simbólica de la flor de gladiolo (la espada) para señalar la fortitud de carácter inherente a la comunidad global LGBT; aunque haciendo particular hincapié en la cubana. Para aprender sobre este reclamo de originalidad - y quien fue el personaje de Gladiolo - lea Flor de Gladiolo: Significado, Simbolismo y Sonido; y la sección ¿Por qué Gladiolo Soy? en la columna a la izquierda.


ACERCA DEL AUTOR

Me llamo Oliverio Funes Leal. Nací en Camagüey, Cuba, el 30 de junio de 1949. Cuando comencé este blog en 2007, utilicé temporalmente el seudónimo Pablo Palma Leal. Creí protegerme así de "el qué dirán", y de los peligros reales o imaginados que obsesionan a muchos cubanos. No tardé en comprender que la anonimidad sirve también para desvalorizar a quien la usa; además, da más poder y reafirma al intolerante que no se esconde para desbarrar sobre sus temas preferidos.

Mis padres, hermana y yo emigramos a la Ciudad de La Habana en 1964. Mejorar nuestra situación económica - y escapar de la inercia y el sofoco provincial - fueron esenciales en el traslado de la familia hacia la capital del país.
 En 1968, ingresé en la Escuela Nacional de Arte para estudiar artes plásticas. Dos años más tarde perdí interés en esos estudios, debido principalmente al rumbo político tomado por la nueva directiva de ese centro de estudios.
Estudié Filología en la Universidad de La Habana desde mediado hasta el final de la década de los años setenta, graduándome de filólogo en la especialidad de Licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas.
Trabajé como asistente de diseñador gráfico en los departamentos de publicidad de la Comisión de Orientación Revolucionaria (COR), del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), y del Ministerio de la Minería. Obtuve una mención, con el diseño del cartel para la película alemana "Goya", en el V Salón Nacional de Carteles 26 de Julio de 1972 - 1973.

Salí legalmente de Cuba como “turista” – hacia la capital panameña – el 15 de diciembre de 1983. Tres meses después viajé ilegalmente desde allí – como parte de un falso grupo de “turistas costarricenses” – hasta Ciudad México. Tres días más tarde, el grupo – compuesto por unos veinte cubanos: niños, ancianos, mujeres y hombres – fue transportado por vía aérea desde la capital mexicana hasta la ciudad de Reynosa, fronteriza con Texas. Tras otras peripecias peligrosas, los migrantes cruzamos la frontera mexicano-norteamericana en chalupas. Por supuesto, con la complicidad de rancheros en ambos lados de la frontera y la ayuda de “coyotes”, criminales especializados en tráfico humano.

En el verano de 1998, durante un chequeo médico para actualizar y finalizar mi status migratorio indefinido, supe que era portador del VIH. Esta realidad imprevista hizo que mi proceso de legalización fuese extremadamente azaroso. Gracias a la ayuda de abogados especializados en este tipo de situación – y a mis buenos antecedentes laborales y legales – obtuve un fallo favorable por parte de las autoridades de inmigración.
 En la actualidad estoy retirado, y me cuido como gaviota fina. Llevo una vida simple, y trato de permanecer activo y útil de acuerdo a mis posibilidades. Como fondo de mi jornada presente, el privilegio de vivir en la hermosa, diversa, complicada y siempre creativa ciudad de San Francisco.

¿Por qué exponerme y ser transparente? Deseo contribuir modestamente a la desaparición – o al menos, disminución – de las injusticias y mentiras, pero sobre todo el silencio que impide la comprensión y aceptación de la experiencia de los miembros de la diversidad sexual. La argumentación serena y clara por parte de rostros con nombres y apellidos que nos personalicen – en lugar del concepto abstracto negativamente denotado conque nos generalizan - puede ayudar a educar y eliminar gradualmente los prejuicios sostenidos por el psiquismo colectivo. Aún más importante, puede ayudar a eliminar gradualmente las barreras que como individuos nos imponemos mediante la negación, la evasión y la desidia.